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'The Stand' (crítica): una ambiciosa adaptación de 'Apocalipsis' de Stephen King que toma decisiones arriesgadas y sale airosa
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'The Stand' (crítica): una ambiciosa adaptación de 'Apocalipsis' de Stephen King que toma decisiones arriesgadas y sale airosa

'The Stand', la adaptación de CBS que comienza a emitir Starzplay en España cada domingo, tiene una serie de desafíos muy claros ante sí. El primero y más evidente, resumir en solo nueve episodios la ingente trama desplegada por más de mil páginas de la novela de Stephen King, publicada originariamente en versión abreviada en 1978 (aquí se conoció como 'La danza de la muerte'), y ya en versión íntegra en 1990, con el título de 'Apocalipsis' en el mercado español.

La cantidad de subtramas, personajes y escenarios, que hace palidecer a otras novelas igualmente nutridas y voluminosas del autor como 'It' o 'La torre oscura' es, pues, todo un desafío. Para afrontarlo, CBS ha tomado una decisión que sin duda será discutida por los fans de la historia original (o la miniserie de los noventa): contar el argumento con continuos saltos en el tiempo, simultaneando las semanas previas al estallido del contagio con lo que creemos que está sucediendo "ahora" para luego comprobar en este mismo episodio que el presente es muy relativo, y que podemos ir a varios meses en el futuro.

Es decir, que ni siquiera hay una historia principal (que podría ser, por ejemplo, la huida de Frannie y Harold de su ciudad), con ocasionales flashbacks al inicio de la pandemia, sino que este primer episodio sirve como toma de contacto inicial con el estilo narrativo de la serie. Saltos en todas direcciones, pero que en ningún momento buscan confundir o escamotear datos al espectador, lo que es todo un alivio para lo que se suele estilar en series con más personajes de lo habitual.

Estos saltos a veces sirven como apostilla de lo que se acaba de contar, o redondean y enriquecen datos. Por ejemplo, se nos muestra la salida del virus del complejo militar, y el impacto que tiene entre unos cuantos testigos (entre otros Stu Redman, al que también veremos siendo estudiado semanas más tarde por su inmunidad y, finalmente, meses más tarde cuando la gente ha empezado a organizar su "nueva normalidad"). Y luego se vuelve atrás para contarnos ese primer brote desde la perspectiva del responsable de que suceda, con una intervención misteriosa añadida. Todo esto supone el resumen de decenas de páginas de la novela, pero no se siente artificial o apresurado.

'The Stand': Historias de pandemias

Pese a haber sido escrita originariamente en 1978, la historia de 'The Stand' tiene una resonancia escalofriante en la situación que estamos viviendo en este momento, sobre todo en pequeños detalles como los altos cargos políticos diciendo que no van a suspender ninguna actividad por una pequeña epidemia de resfriados. Lo que demuestra que las pandemias cambian, pero los políticos, no demasiado. En cualquier caso, 'The Stand' narra una pandemia cataclísmica, altamente contagiosa y mortífera, a nivel global: desde los primeros contagios y su origen experimental a la lenta reconstrucción de la rutina. Como hemos adelantado, todo de forma desordenada.

Aunque aún no han empezado a aparecer en toda su plenitud los elementos sobrenaturales que puntúan la trama original, ya se advierte que lo que vamos a contemplar no es una historia de supervivencia apocalíptica (se pasa muy por encima de los detalles más morbosos o clínicos), sino un conflicto épico entre el bien y el mal. Lo realmente complicado de la novela original, que es transmitir la abstracción de ese enfrentamiento, de momento está solo sugerido, posiblemente porque la serie quiere que el espectador se familiarice previamente con unos cuantos protagonistas.

Y no es mala idea: 'Un invierno en la playa' y 'Bajo la misma estrella' dejaron claro que el responsable de la serie, Josh Boone, sabe dar un toque especial a la caracterización de sus personajes. Un protagonista extremo y ridículo como el de Harold Lauder (excelente Owen Teague), rozando la psicopatía pero sin caer en la caricatura, es descrito con brochazos muy certeros y es uno de los grandes hallazgos de este primer episodio. Es de esperar que la original narrativa salteada y la acertada definición de personajes persista en capítulos posteriores.

Como a los personajes de la serie, a 'The Stand' le queda un largo camino que recorrer. De momento, la brillantez en la producción de CBS es constante, y se percibe que no se ha escatimado en medios, a la altura de una superproducción pero sin pasarse de estridencias (posiblemente Boone tenga ahí de nuevo mucho que ver). El siguiente paso será ver cómo se ha solventado la versión física de un personaje tan especial e inclasificable como Randall Flagg. Pero aún queda mucha pandemia por delante.

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