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El CES 2021 virtual nos inunda de novedades, pero no parece haber aprendido nada de 2020
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El CES 2021 virtual nos inunda de novedades, pero no parece haber aprendido nada de 2020

El mundo sigue (más o menos) confinado. El teletrabajo se impone y plantea un cambio social radical, pero el CES, la feria en la que deberíamos asistir a la respuesta de la industria y a la presentación de soluciones de futuro ha sido un fracaso en ese sentido.

De hecho este ha sido un CES igual que los del pasado salvo por su formato virtual. Hemos visto una andanada de novedades continuistas y que no parecen querer darse cuenta de que la pandemia nos ha cambiado, quizás para siempre. Por ejemplo, ¿dónde están las webcams?

El CES 2021 no se entera de lo que fue 2020

En Xataka hemos cubierto el CES 2021 con la misma intensidad que en años anteriores: estos 60 temas lo demuestran y representan parte de lo que la industria tecnológica plantea para este 2021.

Portátiles de todos los colores (eso sí, muy gaming),  televisores MicroLED (porque OLED a secas ahora solo es tendencia en paneles más pequeños), procesadores y tarjetas gráficas, y, por supuesto, productos que arrancan titulares (y miradas de deseo) aunque probablemente nunca los veamos en la calle o en la oficina.

Ha habido también productos muy reales, muy originales y muy valientes. El ThinkBook Plus Gen 2 i con su pantalla trasera de tinta electrónica es el mejor ejemplo de esa ambición.

Qué fantástica idea, quizás algo capada por el hecho de que la pantalla no se pueda girar para convertirla en la principal. Este 'Yotaphone' de los portátiles nos hace soñar en que en algún momento esta tecnología se aplique a muchos más monitores como ese Paperlike que vimos hace apenas unas semanas.

Pero claro, lo extraordinario es poco frecuente, y el CES 2021 ha sido una feria especialmente continuista. Intel ha querido decir "ey, no os olvidéis de mí" con un lanzamiento muy poco llamativo, pero hay que darle una oportunidad (más) a este gigante, sobre todo ahora que cambia de CEO y que parece haber comenzado a reaccionar con algunos movimientos muy esperados.

No ha habido tampoco grandes sorpresas por parte de AMD, que aunque llegó con un lanzamiento mucho más sólido con sus nuevos Ryzen 5000 para portátiles mantuvo, como Intel, una línea muy continuista y que parece no querer saber nada (al menos, de momento) de esa revolución que para muchos (y me incluyo) plantean los Apple M1.

De hecho al ser preguntada por este tema, Lisa Su, CEO de la empresa, solo indicó que ese chip es una demostración de "cuánta innovación hay en este mercado", pero para ella "sigue habiendo capacidad de innovar en el segmento del PC", como queriendo decir que los chips ARM no parecen ser para AMD una alternativa de futuro o, siquiera, un plan B.

Ese continuismo quedó patente en la presentación de unos portátiles que eran (lógicamente) un más de lo mismo. Un poco más potentes en todo, sobre todo en gráficos gracias a las nuevas GPUs de Nvidia, que como se esperaba ya ha logrado integrar sus nuevas RTX 3000 en portátiles. Lo curioso es que haga algo así sin dar solución al problema real para muchos gamers: no hay prácticamente forma de hacerse con una gráfica dedicada de la nueva generación de Nvidia al precio de venta recomendado.

La situación es tan mala que esta empresa ha retrasado el lanzamiento de nuevas variantes como la RTX 3080 Ti, pero además varios fabricantes han indicado que subirán los precios de sus últimos modelos con el argumento de que los impuestos en EEUU han subido para estos productos. Hemos salido de Málaga para caer en Malagón.

Es como si 2020 no nos hubiera enseñado nada. Como si los fabricantes no se hubiesen enterado de que el año pasado los PCs resurgieran de sus cenizas: en el cuarto trimestre de 2020 se vendieron un 26,1% que en el mismo periodo de 2019. El motivo es evidente: la pandemia.

Si necesitábamos una revolución en algo, era en webcams

Pese a ello, los fabricantes no han cambiado la partitura: mucho portátil gaming, mucha tasa de refresco y luces RGB, pero poco portátil de trabajo funcional, poco ordenador de sobremesa compacto y, aunque sea asombroso, ninguna noticia de los fabricantes de webcams, que parecen seguir queriendo exprimir la gallina de los huevos de oro y maximizando los beneficios de sus modelos actualmente disponibles.

Camel Evolución del precio de la Logitech C920 HD Pro según CamelCamelCamel. El precio se ha llegado a cuadruplicar tras la pandemia y la fiebre de las videoconferencias.

Logitech es (en mi opinión, que cada dos semanas planteo los domingos a esta hora alternándome con Javier Lacort) una absoluta decepción en este sentido. Lo comentaba hace poco por otros lares: la Logitech C920 HD Pro costaba en noviembre de 2018 30 euros. Hoy en día cuesta (con suerte) tres veces más.

Las webcams de los portátiles, mientras tanto, no han evolucionado. No tienen mucho margen, claro —la tapa sigue siendo demasiado fina para pedir milagros—, pero no hay propuestas de los fabricantes a la hora de solventar el problema. Hasta Apple parece pasar del tema, y sus nuevos MacBook Air y MacBook Pro 13 con el chip M1 mantienen una webcam de la que lo mejor que se puede decir es que es pasable.

Una de las alternativas es acudir a otros fabricantes de webcams. En Amazon, por ejemplo, ha llegado una avalancha de webcams que prometen una calidad estupenda a precios de risa (aviso: o tienes una cosa o la otra, tener ambas es una utopía). Hay algunas propuestas decentes, desde luego, pero es sorprendente que tras meses de pandemia ni Logitech ni ninguna otra empresa haya planteado nuevos productos que alivien una necesidad evidente en estos tiempos.

Es cierto que es posible utilizar la cámara del móvil para este propósito y hay opciones para ello. Incluso hay quien se ha inventado una forma de sostener el móvil en la posición en la que tendríamos una webcam, pero no son opciones para el común de los mortales.

Monitores2

La única propuesta llamativa aquí ha venido de Dell, que durante estos días ha presentado monitores con webcam integrada. El ingenioso sistema las esconde cuando no las usamos para evitar suspicacias, y se trata de una de las pocas respuestas a una pandemia que nos ha tenido en jaque en 2020 y que parece que también lo hará durante 2021.

Pero para la industria, al menos en lo que respecta al CES, todo parece seguir igual. ¿Qué era eso de la nueva normalidad?

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